CATEGORIA GRAMATICAL
Las categorías gramaticales
se dividen en dos grandes clases:
Categorías Léxicas Forman parte de ella las clases de palabras que pueden ser seguidas
por un complemento con significado nocional y que pueden ser precedidas de otro
elemento que las especifique o las modifique gramaticalmente:
GENERO GRAMATICAL
Se
llama género a una
característica gramatical de los Sustantivos, artículos, adjetivos, participios y pronombres que los clasifica en dos grupos: masculino y femenino. Carecen de género los y los verbos (salvo los participios) y cierto
número de partículas tienen género neutro.
El
género de las palabras de cosas
es el que el uso les ha asignado (a menudo heredado del latín).
El
género de las palabras de personas
es a menudo, aunque no siempre, el que corresponde a su sexo, en especial
cuando se alude al origen (el alemán, la alemana) o la ocupación (el
frutero, la frutera).
El
género de las palabras de animales
es, a menudo, independiente del sexo y es el que el uso les ha asignado.
La denominación
de género común se aplica a las
palabras que aluden a personas y que tienen una única forma para ambos géneros
(el atleta, la atleta), mientras que la de género ambiguo alude a las de cosas y conceptos que se pueden usar
en ambos géneros (el mar, la mar). En rigor no se trata de otros dos
géneros, sino que aluden a la propiedad que tienen ciertas palabras de poderse
usar tanto como masculinas como femeninas, por lo que hoy se habla más de palabras comunes (en cuanto al género)
y palabras ambiguas.
Antiguamente
se incluía un género más, el epiceno,
pero en la actualidad se prefiere hablar de sustantivos epicenos, pues en realidad son palabras
que o bien son masculinas o bien son femeninas (o incluso en algún caso
comunes).
NUMERO GRAMATICAL
El número gramatical es una categoría morfológica, o más específicamente un rasgo
gramatical, que indica si el referente de un sintagma o predicación
se refiere a uno o varias entidades. De acuerdo con esa diferencia diversas
palabras toman una u otra forma según el valor concreto del rasgo (en español
por ejemplo tanto el sintagma nominal como el verbal expresan el número).
El valor del rasgo se expresa mediante diversos procedimientos sintácticos
y morfológicos diferentes según cada idioma.
Tipológicamente, es un rasgo muy extendido entre las lenguas del mundo, en las
lenguas indoeuropeas la marca de número es obligatoria a diferencia de lo que
pasa en idioma chino
por ejemplo.
MODO GRAMATICAL
El modo es una categoría gramatical que interviene en la conjugación
verbal de muchas lenguas. El modo describe el grado de realidad o la fuerza ilocutiva de la predicación verbal. Muchas lenguas modifican el
modo mediante la inflexión del verbo. De entre los modos que se describen a
continuación, varios no se utilizan en español. Nótese además que el sentido
exacto de cada modo difiere de unas lenguas a otras.
El modo no debe confundirse con el tiempo o con el aspecto, aunque en ocasiones las lenguas del
mundo, especialmente las fusionantes, usan morfemas
que representan simultáneamente varias de estas categorías.
Algunos modos son: condicional, imperativo, indicativo, negativo, optativo,
potencial y subjuntivo. Los modos originales del indoeuropeo eran el indicativo, el
subjuntivo, el optativo y el imperativo. No todas las lenguas indoeuropeas
tienen todos estos modos; sólo las más conservadoras, como el griego
antiguo o el sánscrito, los retuvieron. Algunas lenguas urálicas samoyedas tienen más de diez
modos.
TIEMPO GRAMATICAL
En gramática, el tiempo
gramatical se refiere al tiempo referencial de una oración, y puede diferenciarse en dos
tipos principales:
- El tiempo absoluto, que es medido desde
el hablante y en relación con el momento de la enunciación; y
- El tiempo relativo, que se mide en
relación con el ya mencionado tiempo absoluto.
Los tiempos absolutos a su vez suelen
separarse informalmente en tres momentos: pasado, presente y futuro. Estos tres posibles valores
retratan las ideas intutivas de antes/anterior, ahora/simultáneo,
después/posterior. Dados dos sucesos el tiempo gramatical expresa si el uno
ocurre antes que el otro (el primero es pasado respecto al segundo), ambos son
simultáneos (el primero es presente respecto al segundo y viceversa) o si uno
de ellos ocurre después que el otro (el primero es futuro respecto al segundo).
Algunas
lenguas identifican a veces presente y futuro como un único tiempo gramatical
(pasado/no-pasado) y otras introducen diferencias entre pasado lejano, pasado
reciente o futuro inmediato y futuro reciente.
PERSONA GRAMATICAL
La persona gramatical es la categoría gramatical básica, expresada en
los pronombres personales. Este rasgo regula la
forma deíctica concreta necesaria para desambiguar qué papel ocupan el
hablante, el oyente u otro interviniente respecto a la predicación. Desde un
punto de vista formal la persona gramatical puede ser tratada con un rasgo
gramatical.
En las lenguas del mundo la persona gramatical es un rasgo obligatoriamente
expresado en el pronombre personal. Con frecuencia en muchas lenguas la persona
se expresa también en forma precisa del verbo.
Persona gramatical en español
En español hay tres personas, que tienen formas específicas
para el singular y para el plural:
Singular
- Primera persona Yo
- Segunda persona Tú .
- Tercera persona Él, Ella, Ello
Plural
- Primera persona Nosotros
- Segunda persona Ustedes
- Tercera persona Ellos, Ellas
MORFEMAS
VERBALES.
Elemento
de la lengua que expresa las categorías gramaticales. Los morfemas verbales
pueden ser: De Persona, Número, Modo, Tiempo, Voz, Aspecto.
MODO.
El
morfema verbal de modo indica la actitud del hablante ante el enunciado y significación
verbal: la actitud puede ser objetiva o subjetiva. Ésta puede presentarse como
un hecho cierto, o bien, considerar que su realización será más o menos
incierta, virtual, hipotética, deseable, deseada, dudosa... Es una categoría
específica del verbo. Si el hablante expresa la realidad de forma objetiva, sin
tomar parte de ella, utilizará el modo indicativo, el modo de la realidad: Sergio
estudia mucho; Hace calor; Mañana iremos al cine. Si el hablante participa en el enunciado,
expresa de una forma subjetiva deseo, duda, temor..., utilizará el modo
subjuntivo de la no realidad, de la representación mental: Ojalá tenga
suerte; Es posible que lo haga. La gramática tradicional distingue cuatro modos verbales:
indicativo, subjuntivo, condicional e imperativo, en realidad son dos los modos
verbales: indicativo y subjuntivo, que corresponden a la doble actitud posible
del hablante ante el enunciado: objetiva y subjetiva.
Los modos tradicionales imperativo y condicional
no son más que variantes del modo subjuntivo y del modo indicativo: el
imperativo del subjuntivo y el condicional del indicativo.
El modo indicativo
es el modo actualizador por excelencia. Sus formas sitúan el acontecer en un
lugar y momento dados. Sus formas verbales expresan que el hablante considera
la acción o proceso como algo perteneciente a la realidad, que posee existencia
objetiva: El muchacho está aquí. Había acudido mucho público. Iré a tu casa
hoy.
El modo subjuntivo
es el modo de lo virtual, ofrece la significación del verbo sin actualizar y a
él pertenecen las formas verbales con las que el hablante considera la acción o
proceso como algo irreal, como un hecho que existe en su pensamiento pero al que no puede atribuir fuera de éste,
existencia real con seguridad: Espero que estés en casa; Ojalá lo hagas;
Acaso vaya.
El modo imperativo
expresa mandato u orden, función apelativa, se utiliza exclusivamente en
situación de discurso. El mandato es la subjetivación del enunciado
con matiz significativo optativo en grado máximo, sólo se utiliza en la segunda
persona. Así, el imperativo queda incluido por su significado verbal en el modo
subjuntivo. En su uso se confunde o alterna con el subjuntivo. El imperativo
sólo acepta forma afirmativa: Ven tú. Venid vosotros. La forma negativa
de mandato se expresa en presente de subjuntivo: No lo hagáis. Para
expresar mandatos indirectos u órdenes referidas a otras personas gramaticales,
que no sea la segunda, se utiliza también el presente de subjuntivo: Lo
digan ellos.
El modo condicional
es un tiempo verbal creado en las lenguas románicas, no existía en latín. Procede de la
perífrasis latina del pretérito imperfecto de indicativo + infinitivo: Amaría
de amare habebam. A lo largo de la historia de la
lengua, el condicional ha presentado vacilaciones significativas de uso e
incluso terminológicas. En principio, se denominó modo potencial, por su
significación hipotética o posible: Me compraría un coche si pudiera; en
la actualidad la Real Academia Española lo denomina condicional, por influjo de
la gramática francesa y por ser el tiempo característico de las condicionales.
Por su significado, es un futuro hipotético,
indica siempre una acción futura respecto a otra. Se incluye como variante de
modo indicativo, porque el hablante lo utiliza como expresión de una acción
real.
En el uso actual se sustituye o alterna con el pretérito
imperfecto de indicativo en las oraciones condicionales: Si tuviera dinero, me compraría una casa o me compraba una casa.
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